Cómo ofrecer esperanza y consuelo a quien ha perdido un ser querido

Cuando se atraviesa uno de los períodos más difíciles en la vida de una persona, la pérdida de un ser querido, los abrazos, los besos y las caricias son necesarios. Las personas en duelo necesitan ser escuchadas más que escuchar nuestros consuelos. Si lloran, no debemos decir ni hacer nada especial, lo que más requieren en ese momento es nuestra presencia y expresar su dolor. Esta pequeña guía pretende aportar algunas nociones básicas para entender cuál es la mejor forma de ofrecer esperanza y consuelo a quienes más lo necesitan.

¿Qué es el duelo?

El Duelo es la respuesta natural y saludable ante la pérdida.
Es una experiencia común a todas las personas. Sin embargo, por desinformación tratamos de evitarlo, sin darnos cuenta de que de ese modo le estamos dando la espalda a la ayuda que el mismo nos ofrece, prolongando así el dolor.
Duelo no sólo implica Dolor, también significa Desafío. El desafío de encontrar nuevos caminos para poder ajustarnos a un mundo que ha cambiado para siempre. Y, fundamentalmente, el desafío de crecer a través de la pérdida.

No todo es pérdida.

Trascender el dolor y crecer es posible

¿Cuál es su duración?

El duelo es ante todo un trabajo.
El paso del tiempo por sí solo, no cura las heridas.

Habitualmente, la duración mínima es de un año, que es el período mínimo necesario para vivir las fechas especiales sin la persona amada.
Es importante no confundir la duración del duelo con el grado de amor.
Menor tiempo transcurrido no significa querer menos a la persona que se ha ido, así como un mayor tiempo no significa querer más.

El Amor nunca muere.

No es necesario olvidar, podemos recordar sanamente y aprender a relacionarnos con quien se fue de una manera diferente.

Reacciones frecuentes
Recuerda que estos sentimientos son normales y pasajeros, e irán disminuyendo a medida que se avance en el trabajo de duelo.
De no ser así es recomendable consultar a un profesional.

1.¿Qué sentimientos pueden aparecer?

Anestesia emocional. Sobre todo en los primeros momentos, cuando nada parece real, la persona en duelo piensa y actúa como si su ser querido continuara vivo.
Enojo. Forma parte del duelo y no debemos luchar contra él. Irá disminuyendo gradualmente.
Cambios bruscos de humor. Es normal estar tranquilo y de repente estallar en un ataque de ira o llanto, sin motivo aparente.
Tristeza. Es el sentimiento más común. Suele manifestarse mediante el llanto, pero no siempre es así. Algunas personas expresan su tristeza con aislamiento, apatía o enojo.
Miedo. Puede ir desde un ligero temor hasta un permanente estado de alerta.
Autorreproches. Es habitual sentir culpa por asuntos que han quedado pendientes o por cosas no hechas o dichas.
Soledad. El deseo de seguir compartiendo las situaciones más cotidianas que hace que parezca la sensación de sentirnos solos.
Alucinaciones e ilusiones. No es extraño tener la sensación de ver a la persona fallecida entre la gente, sentir su presencia o escuchar su voz.

2. ¿Qué síntomas físicos se pueden experimentar?

- Náuseas
- Palpitaciones
- Dolor de cabeza
- Sensación de falta de aire
- Temblores
- Dificultad para tragar
- Visión borrosa
- Opresión en la garganta
- Boca seca
- Nudo en el estómago
- Fatiga y cansancio
- Dolor de espalda
- Mareos
- Oleadas de calor
- Hipersensibilidad al ruido
- Opresión en el pecho
- Este es el llamado "duelo del cuerpo" y siempre es recomendable realizarse un chequeo médico.

3. ¿Que otras reacciones pueden presentarse?

- Llorar
- Aislamiento social
- Soñar con la persona fallecida
- Llamarlo en voz alta o buscarlo
- Fumar o beber, más de lo habitual
- Falta de concentración, distracción u olvidos
- Pensamientos repetitivos; como imágenes y recuerdos que nos invaden
- Evitar recordatorios o, por el contrario, atesorar objetos
- Hiperactividad o, por el contrario, ninguna actividad
- Alteraciones del sueño: insomnio o dormir más de lo habitual
- Alteraciones de la alimentación: falta de apetito o comer en exceso
- Distanciamiento familiar, discusiones o necesidad de mayor compañía
- Hablar constantemente de la persona fallecida o, por el contrario, negar su existencia


Consejos útiles para los que han sufrido una pérdida

1. Permitirse estar en duelo. Puedes verte tentado a evitar el dolor con distracciones.
2. Expresar las emociones que surjan. Recuerda que el llorar es un aspecto fundamental del duelo. Llorar es tan natural como reír.
3. Tiempo para reponernos de una pérdida. El duelo no se resuelve de un día para otro.
4. Ser comprensivos con nosotros mismos. Reconocer que en este período somos más susceptibles a los problemas emocionales y físicos.
5. Postergar las decisiones importantes. Debido a que es difícil pensar con suficiente claridad, lo más prudente es aplazar las decisiones importantes.
6. Cuidar la salud. Alimentándose bien, descansando lo suficiente, practicando ejercicio moderadamente, y evitando el tabaco, el alcohol o los tranquilizantes.
7. Buscar y aceptar el apoyo de los demás. Durante el duelo es natural e importante necesitar la compañía de otros.
8. Descansar, disfrutar y, si es posible, divertirse. Es recomendable retomar, paulatinamente, aquellas actividades que te resultaban placenteras. No hay motivo para privarse de encontrar pequeños espacios de bienestar. No se trata de buscar placer par evadir el dolor, sino de atenuar el difícil momento.

"Una alegría compartida, es una alegría doble.
Una pena compartida, es media pena"

Cómo ayudar a una persona en duelo

- Lo primero que ocurre es no saber que decir o que hacer para aliviar el dolor que sienten aquellos que han perdido a un ser querido. Sin embargo, las personas en duelo necesitan ser escuchadas más que escuchar nuestros consuelos.

- Se tiende a pensar que la pérdida hay que superarla rápidamente y sin ningún tipo de ayuda, aunque realmente no es así.

- Los familiares y amigos pueden ayudar de la siguiente manera:

- Estando presentes. Tomando la iniciativa de llamarlo o visitarlo en lugar de decir "llámame si precisas algo".

- Ofreciendo ayuda concreta. Las tareas de la vida cotidiana son muy difíciles al comienzo. La ayuda con los trámites y los rituales funerarios suele ser la mejor manera de colaborar en los primeros momentos.

- Evitando decir frases hechas, tales como "ya no sufre...", "tienes un angelito...". La incomodidad nos mueve a recurrir a ellas, pero este tipo de expresiones no suelen ser de mucha ayuda. Un abrazo amable expresará nuestro apoyo cuando las palabras no sean suficientes.

- Dándole tiempo para recuperarse. Algunas personas parecen reponerse de la pérdida rápidamente, otras precisan más tiempo.

- Alentando la expresión de las emociones, ya que luego la persona en duelo suele sentirse más aliviada y liberada.

- Permitiendo que hable del ser querido que ha muerto. No temas hablar de la persona fallecida por miedo a que quien está atravesando el duelo se emocione. Recordar a la persona amada es un consuelo y no aporta mayor tristeza, como muchos creen.

- Respetando la diversidad de reacciones. El duelo es una experiencia universal, pero es vivida de modo extremadamente personal.

- Ayudando a los niños, que tienen la necesidad y derecho a la verdad por más dura que esta sea. Siempre hay una explicación adecuada a la capacidad de comprensión del niño.

- Reduce el riesgo de que la familia deba enfrentar muchos gastos en el momento del fallecimiento.

- Permite vivir el dolor con tranquilidad y no con una carga de decisiones y trámites a cuestas.